La Oreja de Van Gogh

Biografía

ESCAPE DEL MURO DE LAS LAMENTACIONES
Y te hablan y se quejan y se indignan. El drama, tal y como lo ven: que ya no hay pop español con implantación masiva, al estilo de los años ochenta. Que el mercado ha caido en el pozo sin fondo de los subproductos televisivos y es tiempo de crujir de dientes y rasgar de vestiduras.
No, amiguito. Los arboles no te dejan ver el bosque. Existe un grupo que compone su propio cancionero, que no acepta atajos, que tiene cogido el pulso al gran público juvenil, que dobla las ventas con cada lanzamiento, que incluso se ha implantado al otro lado del Atlántico.

ERASE UNA VEZ UN GRUPO DONOSTIARRA
Hablemos de La Oreja de Van Gogh. A primera vista, un proyecto como tantos otros que proceden del territorio “indie”: nombre ingenioso que no significa mucho, chavales universitarios, procedentes de familias clasemedieras, reunión de amigos para tocar canciones favoritas hasta que -y nadie sabe muy bien cómo fue- empieza a brotar el repertorio propio, las canciones que hablan de ese país secreto de la adolescencia, de la juventud, de los primeros revolcones del corazón. De repente, aparece Amaia, propietaria de una voz que obra el milagro: hace que las canciones quemen, que el fuego se transmita, que el entretenimiento se transforme en vocación. Se ha dicho ya y no está de más repetirlo: en términos de credibilidad, en las coordenadas de actitud y cultura musical, nada diferencia a La Oreja de tantos otros grupos -y no solamente los que vienen de su Donosti- que cultivan el pop sensible, la canción de pegada emocional, el estribillo acogedor. El punto en que se bifurcan las trayectorias se sitúa a la hora de firmar un contrato: La Oreja entra en una compañía grande, como seguramente deseaba la mayor parte de sus compañeros de quinta. En vez de debutar con una producción precaria, su primer disco cuenta con una elaboración lenta y las sugerencias de Alejo Stivel. Alejo vivió el vértigo del triunfo al frente de Tequila: no cree en hacer discos para selectas minorias. Si puedes impactar al mayor número de gente posible, cree Alejo, no tiene sentido recortarte las alas.

CENTRO DE LA DIANA
Las intuiciones de Alejo -y de la persona que fichó a La Oreja en Sony- son incluso superadas por la realidad: “Díle al sol” transforma LODVG en el primer grupo nacional.
Aún más extraordinario es que ellos, los protagonistas de semejante cuento de hadas, superen el tirón. Pasar de grupo de maquetas, que toca ocasionalmente en el “pub” de un amigo, que se presenta a concursos de nuevos valores, dejar ese bonito purgatorio y entrar en la Primera División, ay, muchas veces supone la perdida de la inocencia, la desintegración de los lazos internos, la caida en la autosuficiencia y los vicios caros y el consumo ostentoso.
No ocurre asi con LODVG. “¿No han cambiado nada, pero nada?”, lanza un cínico. Y uno responde: “imposible saberlo, forman una piña, son discretos y no es fácil entrar en su cubil. Pero en lo esencial, en su visión del mundo, en su saludable normalidad, en su dedicación a lo que mejor saben hacer....no hay contaminación, no se ha perdido la pureza de alma.” Se aprecia en el trato, en el gusto por el anonimato que evita establecer jerarquias en las aportaciones. También, en el entusiasmo con el que hablan de discos, de conciertos, de películas, de libros. Y en la reserva, en el humor norteño con que transitan por el gran circo que es la industria del entretenimiento.

CRECIMIENTO SOSTENIDO
Eso reconforta. Y explica que La Oreja subiera el siguiente tramo de escaleras sin daños visibles. “El viaje de Coppercot” sirve para entrar definitivamente en otros países (consultar cifras adjuntas, por favor). Ellos incluso superan aborrecibles, disparatadas infamias que circulan por ese patio de vecinos que puede ser Internet. Cuestión de sensatez, de calma interior, de química colectiva. Hablas con ellos y nada permite adivinar que se trata del grupo español de mayor impacto desde Mecano.
Y llega el tercer disco, el muy temido Dificil Tercer Disco. De título sugerente: “Lo que te conté mientras te hacías la dormida” (vaya ¿no les han explicado que la moderna mercadotecnia exige denominaciones lapidarias, dos o tres palabras a lo más?). “Lo que te conté mientras te hacías la dormida” tiene pocas señales de un parto doloroso. Más bien, lo que muestra es a un grupo ambicioso, seguro de su fuerza intrínseca, dispuesto a probar aqui y allá.

HABILIDADES DEL OFICIO
Si alguien se toma el trabajo de estudiar la estructura del cancionero de La Oreja, le espera el grato descubrimiento de que estas canciones no han sido diseñadas con tiralíneas. Hay capricho, puede que hasta experimentación, en la construcción de sus temas, igual que en el tratamiento instrumental. Con la complicidad de Nigel Walker, su actual productor, “Lo que te conté mientras te hacías la dormida” se ha convertido en un arcoiris de arreglos, de formas, de transformaciones. En contra de lo habitual entre los triunfadores, aqui no se detecta miedo al cambio ni acobardamiento ante la previsible sorpresa de los oyentes.
Cierto que tales audacias técnicas no significarían mucho si -ya saben, suele ocurrir- la materia prima hubiera perdido su razón de existir. No parece que ese sea el caso. Además, hay abundancia de canciones en “Lo que te conté mientras te hacías la dormida”. Canciones para la intimidad y estribillos para cantar a pleno pulmón. Reflexiones de soledad y reflejos de experiencias (“Un mundo mejor” procede de su visita a Cuba). Viñetas generacionales y confesiones transferibles a gente de otra edad. Ambición artística y sencillez expresiva

LA FORMULA IRREPETIBLE
Para cualquiera que se acerque a La Oreja, en persona o en disco, una vez despojado de prejuicios, el misterio se clarifica rápidamente. No minusvaloran a sus seguidores, no les miran por encima del hombro. El público les siente muy cercanos. Y confia en ellos para enriquecer su vida, para desentrañar los dilemas del amor. Sus canciones no pertenecen a la categoria de usar-y-tirar: tienden a incrustarse en la memoria, revelan sus encantos paulatinamente.
Hay artesanía pop en LODVG. Y una figura que tritura las distancias. Amaia Montero tiene instinto para escenificar las canciones, nervio para transmitirlas, carisma sobre las tablas. Amaia cae bien y no deja que sus poderes se le suban a la cabeza. Es la candente punta de lanza de un proyecto que nació modesto y se conserva sano. Por muchos años.

DIEGO A. MANRIQUE
(abril de 2003)

 

CONVIENE SABER las cifras de ventas de La Oreja de Van Gogh. Y no por apabullar; se trata de hacerse una idea cabal del fenómeno. La última vez que consultamos el ordenador, eran asi de impresionantes:

“DILE AL SOL” lleva vendidas en España 784.339 copias. Internacionalmente, unas 56.000. UN TOTAL DE 840.339 COPIAS.

“EL VIAJE DE COPPERPOT” ha despachado en España 1.127.680
ejemplares (es el segundo disco más vendido de la historia de Sony Music España). Fuera, se despacharon 589.700 ejemplares. UN TOTAL DE 1.717.700 en tiempos de pirateria creciente es UNA BARBARIDAD.

URGE SABER que la gira 2003 de La Oreja de Van Gogh va a ser un verdadero evento. Una gran producción pensada para estadios, plazas de toro y recintos amplios. Con elementos audiovisuales diseñados para comunicarse con multitudes.

IMPRESCINDIBLE SABER que “Lo que te conté mientras te hacías la dormida” rebosa éxitos potenciales. Entre sus quince temas, al menos siete tienen madera de singles. Y se iran editando con material extra. Con una idea insólita para el lanzamiento de “Historia de un sueño”....

INTERESA SABER que “Lo que te conté mientras te hacías la dormida” contiene una pista multimedia que da acceso a la Zona Vip de ww.laorejadevangogh.com, punto de cita para la comunidad virtual de sus seguidores. Con la telefonía móvil como via de comunicación complementaria.

DEBERIAS SABER que, como evidencia el corte final de “Lo que te conté mientras te hacías la dormida”, La Oreja siente fascinación por el universo de la “dance music” y existe la voluntad de confeccionar llenapistas que no traicionen la esencia de sus canciones.

APETECE SABER que LODVG es la última gran historia de éxito del pop español. “El viaje de Copperpot” les ha establecido en América, desde Chicago a Buenos Aires. Con “Lo que te conté mientras te hacías la dormida”, se trata de desarrollar ese enamoramiento mutuo. Al mismo tiempo, las sucursales europeas de Sony Music quieren lanzar al grupo en sus respectivos territorios. Los próximos meses van a obligar a LODVG a realizar acrobacias para atender a su público primario sin olvidar la demanda desde Europa y América.


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